LAS IRREGULARIDADES DE BANCO SANTANDER EN LA COMERCIALIZACIÓN DE SUS VALORES

BANCO SANTANDER comercializó los llamados “Valores Santander” sin ajustarse a las buenas prácticas bancarias. Esta Entidad incumplió con sus deberes de lealtad, diligencia, transparencia e información en la comercialización de este producto.

Son muchas las Entidades financieras que en aras de obtener más solvencia en un momento de profunda crisis financiera han ofrecido productos marcadamente especulativos y tóxicos entre la clientela minorista que de ningún modo ostentaba las conocimientos técnicos específicos para contratar con conocimiento de causa productos tan complejos como swaps, warrants, participaciones preferentes, obligaciones subordinadas y estucturados.

Las IRREGULARIDADES más destacadas que ha cometido BANCO SANTANDER en la comercialización de los Valores Santander son las siguientes:

  1. Ofrecimiento del producto antes de la aprobación del mismo por la CNMV

BANCO SANTANDER emitió dichos Valores para financiar una OPA sobre un banco holandés por lo que le urgía obtener mucho dinero en poco tiempo. Apostó por una campaña publicitaria agresiva en el que el único gancho comercial era la alta rentabilidad ofrecida (en torno al 7,50% el primer año), SIN EXPLICAR QUE TRANSCURRIDO UN AÑO LA RENTABILIDAD ERA VARIABLE, SUJETA A FLUTCUACIONES. El personal de la Entidad empezó a ofertar el producto antes de que las Oficinas de Banco Santander tuvieran los correspondientes trípticos y dípticos informativos del producto a disposición de los clientes y antes de que el producto estuviera aprobado y registrado por la CNMV.

  1. Contrato (Orden de suscripción) sin información sobre los riesgos y características del producto

A la mayoría de los titulares de Valores Santander se les entregó únicamente la Orden de suscripción del producto, en la que no se contenían ni las características ni los riesgos de la emisión. En particular, en el contrato no estaba detallado que se trataba de un producto complejo, necesariamente convertible a acciones de Banco Santander, y que el capital no está garantizado al 100% a su desembolso. El contrato contenía una “cláusula de remisión” estipulada unilateralmente por la Entidad en la que se establecía que el cliente manifestaba que entendía el funcionamiento del producto y que había recibido el tríptico informativo con las características de la emisión. Dicha cláusula de ningún modo prueba el conocimiento real que el cliente pudiera tener del producto y no exime a la Entidad de cumplir con sus deberes de información.

  1. Omisión de información sobre el canje en acciones

Los Valores Santander estaban sujetos a un plazo de vencimiento de 5 años que una vez transcurridos, el producto se convertía en acciones del Banco Santander. La Entidad no informó de que,  llegada la fecha de vencimiento los titulares del producto pasaban a tener acciones del Banco Santander, producto tampoco adecuado a su perfil y que dadas las condiciones del mercado y la profunda crisis financiera se ha depreciado de forma más que notable su valor.

Tampoco se informó a los clientes que antes de la fecha de vencimiento podían acudir a las distintas ventanas para enajenar el producto y recuperar la inversión (sin que estuviera garantizado al 100% del nominal).

  1. Errónea clasificación del producto en amarillo y sin explicarlo a los clientes

Dada la complejidad, naturaleza y características del producto hubiera sido más correcto por la Entidad calificarlo como PRODUCTO ROJO. Sin embargo, en el encabezamiento del contrato se señala que se trata de un PRODUCTO AMARILLO, clasificación que no es acorde al elevado riesgo asumido por sus titulares. En el Manual sobre productos financieros de 2004 tampoco están claros los criterios de calificación del producto habida cuenta que no aparece explícitamente en dicho Manual. De todos modos, el mismo manual segmenta a los clientes en función de su experiencia y conocimientos dejando igualmente claro que ni los productos amarillos ni los rojos pueden comercializarse entre la clientela minorista.

  1. Ofrecimiento del producto a las puertas de una crisis financiera global

El producto se lanzó en el año 2007, coincidiendo con el principio de la crisis originada por las hipotecas Subprime en Estados Unidos, y ante la inminente caída del banco Lehman Brothers. En el momento en que la Entidad ofreció el producto podía prever una bajada del interés bancario y un decrecimiento en la cotización de las acciones en bolsa, y este riesgo no fue avisado de forma concreta a los clientes.

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