PRIMERA SENTENCIA DE LA AUDIENCIA PROVINCIAL DE BARCELONA QUE DECLARA LA NULIDAD DE UN CONTRATO DE PREFERENTES DE CATALUNYA BANC

La Audiencia Provincial de Barcelona ha dictado Sentencia a fecha 25 de abril de 2014 confirmando el Fallo del Juzgado de Primera Instancia y declarando la nulidad de unos contratos de participaciones preferentes de los años 2001 y 2002.

El Tribunal considera que ha quedado acreditado el evidente error en el consentimiento sufrido por los clientes.  Rechaza el argumento de CATALUNYA BANC de que los clientes estuvieron perfectamente informados de la naturaleza del producto pues en las órdenes de compra se establecía una cláusula que señalaba que se les hacía entrega de un resumen del folleto informativo donde constaban sus características. Alega que la puesta a disposición de dicho documento no ha quedado acreditada, además de que la testifical reconoció que los clientes primaban la seguridad y disponibilidad en sus ahorros, notas que distan mucho de la naturaleza de las participaciones preferentes. También quedó acreditado, de acuerdo con la testifical, que en el momento de la contratación no se informó a los clientes del orden de prelación subordinado de créditos, ni se elaboró un juicio de idoneidad del producto a sus características y necesidades.

Toda la sentencia pivota sobre el argumento de la caducidad de la acción de anulabilidad alegado por CATALUNYA BANC. Si bien el Tribunal reconoce que existe disparidad de criterios sobre cuál debe ser el inicio del computo de los cuatro años de caducidad que exige la ley, considera- de acuerdo con un elevado número de otras secciones judiciales- que la acción no ha caducado.  Aduce que el contrato de participaciones preferentes es un “contrato de inversión que no se consuma en el momento de la orden de compra de valores, pues tal inversión tiene un plazo perpetuo, a lo largo del cual la entidad demandada tiene que cumplir sus obligaciones informativas sobre su evolución y desarrollo, y se mantienen obligaciones y derechos de gestión (abono de cupones, custodia, etc…), como consta en los extractos aportados de los que se desprende que se han venido cobrado comisiones en concepto de custodia y administración.”)  

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LAS IRREGULARIDADES DE BANCO SANTANDER EN LA COMERCIALIZACIÓN DE SUS VALORES

BANCO SANTANDER comercializó los llamados “Valores Santander” sin ajustarse a las buenas prácticas bancarias. Esta Entidad incumplió con sus deberes de lealtad, diligencia, transparencia e información en la comercialización de este producto.

Son muchas las Entidades financieras que en aras de obtener más solvencia en un momento de profunda crisis financiera han ofrecido productos marcadamente especulativos y tóxicos entre la clientela minorista que de ningún modo ostentaba las conocimientos técnicos específicos para contratar con conocimiento de causa productos tan complejos como swaps, warrants, participaciones preferentes, obligaciones subordinadas y estucturados.

Las IRREGULARIDADES más destacadas que ha cometido BANCO SANTANDER en la comercialización de los Valores Santander son las siguientes:

  1. Ofrecimiento del producto antes de la aprobación del mismo por la CNMV

BANCO SANTANDER emitió dichos Valores para financiar una OPA sobre un banco holandés por lo que le urgía obtener mucho dinero en poco tiempo. Apostó por una campaña publicitaria agresiva en el que el único gancho comercial era la alta rentabilidad ofrecida (en torno al 7,50% el primer año), SIN EXPLICAR QUE TRANSCURRIDO UN AÑO LA RENTABILIDAD ERA VARIABLE, SUJETA A FLUTCUACIONES. El personal de la Entidad empezó a ofertar el producto antes de que las Oficinas de Banco Santander tuvieran los correspondientes trípticos y dípticos informativos del producto a disposición de los clientes y antes de que el producto estuviera aprobado y registrado por la CNMV.

  1. Contrato (Orden de suscripción) sin información sobre los riesgos y características del producto

A la mayoría de los titulares de Valores Santander se les entregó únicamente la Orden de suscripción del producto, en la que no se contenían ni las características ni los riesgos de la emisión. En particular, en el contrato no estaba detallado que se trataba de un producto complejo, necesariamente convertible a acciones de Banco Santander, y que el capital no está garantizado al 100% a su desembolso. El contrato contenía una “cláusula de remisión” estipulada unilateralmente por la Entidad en la que se establecía que el cliente manifestaba que entendía el funcionamiento del producto y que había recibido el tríptico informativo con las características de la emisión. Dicha cláusula de ningún modo prueba el conocimiento real que el cliente pudiera tener del producto y no exime a la Entidad de cumplir con sus deberes de información.

  1. Omisión de información sobre el canje en acciones

Los Valores Santander estaban sujetos a un plazo de vencimiento de 5 años que una vez transcurridos, el producto se convertía en acciones del Banco Santander. La Entidad no informó de que,  llegada la fecha de vencimiento los titulares del producto pasaban a tener acciones del Banco Santander, producto tampoco adecuado a su perfil y que dadas las condiciones del mercado y la profunda crisis financiera se ha depreciado de forma más que notable su valor.

Tampoco se informó a los clientes que antes de la fecha de vencimiento podían acudir a las distintas ventanas para enajenar el producto y recuperar la inversión (sin que estuviera garantizado al 100% del nominal).

  1. Errónea clasificación del producto en amarillo y sin explicarlo a los clientes

Dada la complejidad, naturaleza y características del producto hubiera sido más correcto por la Entidad calificarlo como PRODUCTO ROJO. Sin embargo, en el encabezamiento del contrato se señala que se trata de un PRODUCTO AMARILLO, clasificación que no es acorde al elevado riesgo asumido por sus titulares. En el Manual sobre productos financieros de 2004 tampoco están claros los criterios de calificación del producto habida cuenta que no aparece explícitamente en dicho Manual. De todos modos, el mismo manual segmenta a los clientes en función de su experiencia y conocimientos dejando igualmente claro que ni los productos amarillos ni los rojos pueden comercializarse entre la clientela minorista.

  1. Ofrecimiento del producto a las puertas de una crisis financiera global

El producto se lanzó en el año 2007, coincidiendo con el principio de la crisis originada por las hipotecas Subprime en Estados Unidos, y ante la inminente caída del banco Lehman Brothers. En el momento en que la Entidad ofreció el producto podía prever una bajada del interés bancario y un decrecimiento en la cotización de las acciones en bolsa, y este riesgo no fue avisado de forma concreta a los clientes.